Todo comienza en la Alta Provenza, con un encuentro extraordinario.
Un alambique cargado de recuerdos, que pasa de generación en generación, un saber hacer que se comparte, y de esta tradición viva, Olivier Baussan extrae su inspiración.
Con romero recién recolectado, enciende la llama.
Nuestra fragancia: Una revelación.
Ese primer gesto de destilación fue mucho más que una chispa: marcó el amanecer de una aventura donde la naturaleza canta y la tradición danza.
Nuestra Maison, L’Occitane en Provence, había nacido.